Frente a la costa de Las Cruces, Chile, se encuentra un pequeño bosque de huiro protegido. ¿Qué tan chico? Apenas 17 hectáreas, lo que lo convierte en la área marina protegida más pequeña del país.
A pesar de su tamaño, este ecosistema es clave para la supervivencia y conservación de varias especies de peces de roca, amenazadas tanto por la sobreexplotación como por la falta de conocimiento sobre sus características biológicas. Creada en la década de 1980, es una de las reservas marinas más antiguas de Sudamérica y sigue siendo fundamental hoy en día.
Desafío
En 2021, un equipo del Laboratorio de Ecología Submareal (Subelab), liderado por el Dr. Alejandro Pérez Matus de la Universidad Católica de Chile en la ECIM, inició un proyecto financiado por Fondecyt para estudiar los patrones de movimiento de distintas especies de peces de roca.
El objetivo era determinar hasta dónde se desplazan y cuánto tiempo pasan dentro y fuera del área protegida. Esta información es clave para entender cómo usan este ecosistema y mejorar su manejo y conservación.
Realizar el estudio fue complejo, principalmente por las condiciones ambientales y la dificultad de capturar peces sin dañarlos.
Un integrante del equipo de Subelab recolecta huevos en el bosque de huiro
Solución
Al inicio, el equipo tenía dudas sobre el uso de telemetría acústica debido a las condiciones del lugar: alto ruido, difícil acceso, surgencia intensa y oleaje fuerte.
Sin embargo, la tecnología de Innovasea demostró ser una excelente herramienta para monitorear el movimiento y uso del espacio de las especies.
Se instalaron 13 receptores y se utilizaron transmisores en 88 individuos de seis especies durante cuatro años.
Alejandro Pérez Matus libera un Schroederichthys chilensis marcado
Resultados
A pesar del entorno desafiante, se obtuvo una gran cantidad de datos de alta calidad.
Los resultados mostraron la extensión de los desplazamientos y confirmaron la necesidad de ampliar el área protegida.
Además, se desarrollaron protocolos específicos de anestesia por especie, logrando altas tasas de supervivencia tras la liberación.
Actualmente el equipo está analizando los datos y ya cuenta con financiamiento para un segundo proyecto que ampliará el estudio a nuevas áreas y mayores profundidades.
Se obtuvieron resultados realmente notables, incluyendo datos de hasta 500 días post-liberación, permitiendo entender el rango de hogar, preferencias de hábitat y comportamiento diario de las especies.
“Obtuvimos resultados realmente increíbles. Logramos recopilar una gran cantidad de datos, incluso hasta 500 días post liberación. Pudimos determinar el rango de hogar, las preferencias de hábitat y la actividad diaria y nocturna de cada especie.”
– Gabriela Winkler
Asistente de investigación y veterinaria a cargo del proyecto
Juan Carlos González, encargado de la captura y liberación de peces, libera un Graus nigra marcado